¿Libertad? ¿Cuál libertad?
¿Acaso escogemos nacer? ¿Elegimos cuándo y cómo morir?
La Libertad es un espejismo. De lejos se la añora, de cerca -cuando creemos tenerla a mano- se esfuma en el aire.
¿Acaso escogemos a nuestra familia, la sociedad en la que vivimos, nuestro tipo de sangre o nuestro rostro?
Somos esclavos de lo que decimos y hacemos cada día.
Si dicen que la verdad nos hace libres, esa libertad es efímera porque automáticamente nos convertimos en esclavos de esa verdad.


