lunes, 1 de diciembre de 2008

Viaje


Todo es un viaje. Nuestra vida el trayecto.

Cada tramo representa un segundo, una hora, un día, una semana, un mes, un año.

Algunos paraderos son relumbrantes, otros oscuros y míseros.

La vida de los seguros se desplaza sobre rieles. Van directo al destino planificado.

La de los inseguros son planeadores llevados al libre albedrío por el viento; barcos que pierden la brújula en altamar.

El tiempo nos vende el boleto al primer aliento de vida, pero nos lo pide al aproximarse la muerte y nosotros sin saber cuando.

En la ruta recogemos cosas, desechamos otras. Al final, deberiamos quedarmos con lo de mayor valor. No siempre sucede.

Cada quien llega a un terminal distinto cuya estructura está aún por develarse.

No hay boleto de vuelta, eso es seguro.

Hay viajes que dejan huella. Otros se esfuman sin dejar rastros.

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